¿Qué hacer? Cuando los pernos de alta resistencia de equipos antiguos resultan difíciles de desmontar, o incluso se atascan por completo, debido a la oxidación, la deformación o la tensión prolongada, la situación puede resultar realmente complicada. Pero no hay que alarmarse: con el método adecuado y las herramientas correctas, la gran mayoría de los pernos «rebeldes» pueden extraerse de forma segura. A continuación, vamos directamente al grano y explicamos de forma sistemática qué hacer ante esta situación.
En primer lugar, evite a toda costa aplicar fuerza bruta a ciegas. Esto puede provocar fácilmente que el perno se salga de la rosca, se rompa o se dañe la herramienta, lo que complicaría aún más el problema. El primer paso correcto es realizar una evaluación exhaustiva del lugar. Observe detenidamente el perno y el entorno que lo rodea para determinar el grado de oxidación, si hay espacio suficiente para maniobrar y si el propio equipo permite aplicar impactos fuertes o calor. La seguridad es siempre lo primero; asegúrese de que el equipo esté desconectado de la red eléctrica y sin presión, y utilice el equipo de protección individual adecuado.
Tras la evaluación, puede seguir los siguientes pasos para intentar resolver el problema, siguiendo el principio de ir de lo más fácil a lo más difícil y de lo más suave a lo más enérgico. Primer paso: pruebe el método de aflojamiento físico. Empapar bien la unión del perno oxidado es el método más económico y, a menudo, eficaz. Utilice un lubricante penetrante profesional (como WD-40 o un producto similar), rocíe repetidamente sobre la ranura de la rosca y espere el tiempo suficiente (varias horas o incluso toda la noche) para que el líquido penetre bien en la capa de óxido. Durante este tiempo, puede intentar golpear suavemente con un martillo la cabeza del perno o el lateral de la tuerca; la vibración ayuda a romper la capa de óxido. Si el espacio lo permite, puede utilizar un cepillo de alambre para limpiar las roscas expuestas.
Si la impregnación no da buenos resultados, en el segundo paso puede considerar el método de calentamiento. Se trata de un método muy eficaz para tratar pernos atascados. Aprovechando el principio de dilatación por calor y contracción por frío, se calienta localmente la zona alrededor de la tuerca o el perno. Normalmente se utiliza una llama de oxiacetileno o un soplete para calentar concentradamente la tuerca y hacer que se expanda por el calor. Una vez calentada (cuando adquiera un color rojizo), intente aflojarla rápidamente con una llave. Debido a que los coeficientes de dilatación de los metales son diferentes, al calentar la tuerca aumenta su diámetro interior, mientras que el calor se transmite más lentamente al perno, lo que genera un pequeño espacio que facilita el desmontaje. Tenga cuidado de no calentar directamente el vástago del perno y evite a toda costa incendios y daños a los componentes de precisión cercanos.
Cuando la cabeza del perno esté dañada (por ejemplo, si la cabeza hexagonal interna está desgastada o la externa redondeada), en el tercer paso será necesario emplear métodos mecánicos menos destructivos. En el caso de las cabezas hexagonales internas desgastadas, se puede intentar introducir a presión una llave hexagonal interna o una llave estrella de un tamaño ligeramente superior; también se puede utilizar un extractor de broca de rosca inversa: primero se perfora un orificio guía en el centro del perno, luego se introduce el extractor de rosca inversa en el orificio y se gira con una llave en sentido antihorario, lo que normalmente permite extraer el perno. En el caso de los tornillos de cabeza hexagonal exterior desgastada, se puede intentar sujetarlos con unas tenazas o unas tenazas de gran potencia, o bien utilizar un «casquillo extractor de tornillos» específico, cuyo interior cuenta con dientes afilados en sentido contrario que permiten sujetar firmemente la cabeza dañada.
Si todos los métodos anteriores fallan y el perno se ha partido o está completamente atascado, se pasa al cuarto paso: el método de perforación y extracción. Este es el último recurso. Utilice un punzón para centrar la perforación en el punto de rotura del perno y, a continuación, elija una broca ligeramente más pequeña que el diámetro mínimo de la rosca del perno y taladre con cuidado a lo largo del eje para extraerlo. La clave es mantener el taladro perfectamente centrado para evitar dañar la rosca de la pieza. Una vez perforado, se puede repasar la rosca hembra con un macho de roscar para eliminar los residuos y restaurar la rosca. En casos de especial importancia o de precisión en la ubicación, se recomienda acudir a un técnico profesional o utilizar métodos de mecanizado especiales, como una perforadora por electroerosión.
Por último, más vale prevenir que curar. En el mantenimiento diario de equipos antiguos, aplicar periódicamente un agente antioxidante o grasa lubricante (como disulfuro de molibdeno) en las roscas de los pernos clave puede retrasar en gran medida la oxidación. Durante la instalación, utilizar estrictamente una llave dinamométrica y apretar según el par de apriete especificado, evitando un apriete excesivo o una distribución desigual de la fuerza, lo que también puede reducir eficazmente las dificultades de desmontaje en el futuro.
En resumen, ante pernos de alta resistencia atascados en equipos antiguos, siempre hay más soluciones que dificultades. La idea central es: evaluar primero, impregnar después, calentar a continuación, utilizar las herramientas con ingenio y, por último, considerar la perforación. Con paciencia y probando paso a paso, la mayoría de los problemas se resolverán fácilmente. Si sus habilidades técnicas o herramientas son limitadas, la opción más segura es consultar o contratar a personal de mantenimiento profesional a la mayor brevedad posible.

发表回复